BLANCA AMORÓS

PROFUNDA SUPERFICIE

En el Café de las Horas suena el discurrir del agua de una pequeña fuente engalanada con majestuosas flores de plástico. El techo, alto y estrellado, se sustenta en las paredes de una vieja casa palaciega, decoradas con trampantojos de mármoles clásicos. Entre los cortinajes de un rincón tenue, Blanca (Elche, 1990) toma un White Russian mientras ojea una revista de los años del destape. No se ha quitado las gafas de sol.

Unknown4_editado

La pintora Blanca Amorós en su estudio.

Unknown2_editado

Blanca, llego un poco tarde y tengo que hacerte ciertas preguntas. Empecemos… ¿qué es el talento? 
¿El arte en movimiento? Creo que no puedo ofrecer una respuesta satisfactoria a esa pregunta.

Ya veo. ¿Y dirías que la pintura es tu pasión?  
Supongo que sí, porque la pintura es algo que me perturba gravemente. Pero no le doy muchas vueltas a estos asuntos del talento y la pasión. No sé si son lo más importante para un artista.

Kundera también cuestiona en La inmortalidad el alto valor que se le suele atribuir a la pasión en el mundillo del arte a través de uno de sus personajes. 
Pues a ese libro me refiero. En general, la comprensión biograficista o sentimentalista del arte es un enorme prejuicio que, por desgracia, sigue acompañando día a día a todos los guías turísticos de museo.

Imagino entonces que esta pregunta es desafortunada, pero ¿cuál es la relación entre tu vida y tu obra? 
(Gesto de hastío) Preguntar eso es como pretender separar el continente del contenido. Cada obra se enmarca dentro de una vida. La relación entre la vida y la obra solo puede ser total, porque el artista invierte un tiempo y unas circunstancias en crearla. Pero no es como hecho biográfico como la obra resulta valiosa. Un buen observador −también esto es todo un arte− podría disfrutar y aprender contemplando Las Meninas sin conocer ni el nombre de su autor. Creo que era Velázquez.

APRENDIENDO

Desde 2013. Estudiante de la Academia de Bellas Artes de Múnich, AdBK.
2008-13. Licenciada en Bellas Artes. Facultad de Bellas Artes San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV).
2012-13. Beca erasmus en la Academia de Bellas Artes de Múnich.

“No me interesa ser una filósofa del arte, mi objetivo no es transportar densos conceptos filosóficos mediante la pintura”

Blanca Amorós

AMOR Y VIDA DE UN HOMBRE SOLITARIO

Serie de 25 cuadros de pequeñas dimensiones pintados a partir de fotografías de revistas eróticas de los años 60 y 70

diciembre_1968
Noviembre_1972_2
blanca-amoryvida-5
blanca-amoryvida-3

¿No hay, pues, un momento decisivo que te haya empujado a la creación artística, ni tampoco puntos de inflexión en tu concepción del arte? 
Si preguntas por hechos concretos y medibles de mi vida que me hayan alterado sobremanera y hayan condicionado para siempre mi obra… Hay una historia de un hámster al que maté de inanición sin querer… Un verdadero trauma infantil. Pero no creo que eso se haya visto reflejado en mi pintura. En cualquier caso, desearía ante todo que mi trabajo pudiera apreciarse y comprenderse de manera fructífera ignorando por completo tanto esa anécdota miserable como otros datos de mi pobre biografía.

Bien, hablemos de tu aprendizaje del oficio. ¿Qué destacarías de tu formación? 
Mis años de aprendizaje no han acabado todavía, pero en cualquier caso, creo que es importante mencionar el tiempo que pasé en la facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de Valencia. El ambiente allí, los compañeros y algunos profesores muy inspiradores, además de buenos pintores, fueron en cierto sentido determinantes para conformar mis gustos personales y entender la pintura de un modo particular. A pesar de las carencias de la facultad, con el tiempo y la distancia me he dado cuenta de que incluso podría considerarse una de las mejores de Europa en algunas disciplinas.

También pasaste buena parte de tu adolescencia en el taller de un pintor ilicitano. 
Sí, y fueron años muy provechosos en cierto sentido. Allí aprendí a ser exigente con mi trabajo. Me conciencié de la perseverancia y constancia que requiere la pintura −que no tiene por qué ser mayor que la de muchas otras profesiones alejadas de las Bellas Artes−. Ello me ha ayudado a tener una relación más honesta y menos afectada con mi trabajo.

Después de tu formación universitaria estuviste en Múnich un par de años. ¿Qué ha significado esa experiencia para tu carrera? 
La ha hecho posible, sencillamente. La Akademie der Bildenden Künste de Múnich me ha lanzado a los ásperos brazos del “mercado del arte” como jamás lo habría hecho ninguna facultad española. Hasta donde sé, la relación entre el mercado del arte y las facultades de Bellas Artes en España es inexistente, lo que dice mucho de la baja consideración que se tiene del arte precisamente en la facultad, donde más debería apostarse por él. No se sobrepasan los límites de lo didáctico o lo académico, como si no se concibiera que alguien pueda dedicarse a la pintura.

Puede que aquí pensemos que un artista solo se ensucia las manos de verdad cuando toca el dinero. 
Es cierto que en el mundillo del artisteo siempre está feo hablar en términos de rentabilidad y economía, y que todos han de ser enemigos del mercado para salvaguardar su dignidad estética. Pero si tu obra es reconocida con algo más que palabras −es decir, si te compran un cuadro o te llaman para una exposición− por alguien que solo te conoce por tu trabajo, tiendo a pensar que ese dinero significa algo más que la corrupción del espíritu. En especial si quieres dedicarte profesionalmente al arte, y sobre todo porque es innegable, me temo, que ello le da al artista confianza en sí mismo y seguridad. Para aquellos que cuestionamos continuamente lo que hacemos, nos empuja a seguir −a veces a la fuerza− el hecho de que personas ajenas confíen en tu trabajo y lo apoyen.

Me parece sensato. 
También puede resultar peligroso, incluso desorientador.

ESTANCIAS

Colección de óleos sobre lienzo

blanca-estancias-5

blanca-estancias-1

blanca-estancias-2

DALIAS DE AGOSTO

Colección de óleos sobre lienzo.

August-Dahlia_E

blanca_dalias
blanca_dalias2
August-Dahlia_A

Basta de indagar en tu pasado. ¿Podrías hablarnos de tu día a día? Aparte de pintar, ¿qué otras cosas te resultan importantes para tu trabajo? 
Trabajo a diario, pero no pinto siempre a diario: mi débil moral acabaría por destruirse completamente si lo hiciera. Borremans dijo en una entrevista que no tardaba mucho en pintar el cuadro en sí mismo, sino que lo que le llevaba más tiempo era lo que venía antes. Como una suerte de gestación. Me sentí identificada con sus palabras. Por lo demás, sigo los protocolos que establece el gremio mundial de artistas: voy regularmente a exposiciones y a conciertos, al cine, a la filmoteca, al rastro. Consumo películas, series, libros y programas de radio. ¡Incluso me permito ver la televisión! También procuro ducharme y comer a diario.

Entonces o no trabajas nunca o trabajas durante todo el tiempo. 
Esa es una de las peculiaridades del oficio de artista. Consiste en buena medida en ejercitar una mirada particular sobre las cosas, y luego por supuesto en ser capaz de mostrarla en el cuadro.

¿Podrías poner un ejemplo de algo ajeno a la pintura que te llame especialmente la atención? 
Sí. Desde hace años acumulo revistas, postales y fotos −normalmente álbumes enteros− que encuentro en los rastros. No busco la antigüedad; es cierto que las imágenes que me seducen suelen ser de otra época, pero sobre todo me interesan porque se sitúan en un punto intermedio entre lo kitsch, lo ridículo, lo vulgar y lo marginal, sin cruzar cierto límite de lo desagradable. No obstante, admito que el abandono y el olvido que sufren también las hace más atractivas, una no puede evitar el embeleso del aura del tiempo −tal vez porque ello haga las imágenes más irreales, y así, las historias que sugieren pueden apropiarse más fácilmente−. Al principio simplemente las compraba para mi deleite personal, pero poco a poco se han ido convirtiendo también en un referente directo de mi trabajo.

Quizá en la serie de pequeños retratos Amor y vida de un hombre solitario, ¿me equivoco? Parece que en esa serie, entre otras cosas, hay una clara vindicación del estatuto estético del magazine y la yellow press. Como si la recuperación de fragmentos y restos del mundo del hiperconsumo fuera la oportunidad para plantear una reflexión sobre la secularización y finitización de la vida como proyecto existencial.
Después de ese comentario cualquier cosa que yo diga va a estar de más.

¿Es eso lo que querías expresar en esa obra? 
A lo mejor sí, no lo tengo claro. Mi trabajo no es discursivo, es pictórico. Por suerte, creo que consigo que las obras hablen bastante por sí solas, por lo que me ahorro la agotadora tarea de hacerlo verbalmente. Claro que a unos les dicen unas cosas y a otros, otras, pero por lo general tengo la impresión, y tú me la acabas de confirmar, de que no se apartan mucho de las ideas con las que fueron concebidas, si esas ideas estuvieron claras en algún momento.

También es evidente una atención especial al cuerpo y al retrato en tus proyectos más recientes. ¿Qué buscas a través del estudio sobre el cuerpo que desarrollas en el trabajo expuesto en Taipei, las Dalias de agosto? 
A lo mejor tú tienes una impresión más lúcida que la mía, pero diría que las Dalias son, una vez más, un trabajo sobre lo kitsch: el kitsch de la vulgaridad del cuerpo y de la pose llevado a lo más alto mediante la elegancia de la pintura. Pintar a esas señoronas semidesnudas de Benidorm ha supuesto para mí encumbrar un valor estético tan desatendido como presente en nuestra vida cotidiana. Sobre todo si uno ha vivido tantos años en el sur playero alicantino.

Y en definitiva, ¿cómo definirías tu técnica? 
Clásica, aún demasiado académica quizá. Quiero ir desprendiéndome poco a poco de esa carga, conservando sin embargo su esencia. Suelo excusar mi falta de atrevimiento con mi juventud e inexperiencia, aunque son justamente esos factores los que llevan a otros artistas a romper la norma. ¿Qué se le va a hacer?

Pero en esa juventud parece que hay bastante madurez. Has hablado de nociones como materialidad, kitsch, fragmentación, consumismo. ¿Son conceptos que subyacen en tu obra?
Bueno, has hablado tú más que yo de todo eso. Para mí, por encima de todo estará siempre la pintura como materia. Lo que busco, antes que la representación, es la belleza formal, la superficie. Es lo que yo más disfruto cuando estoy delante de una pintura. Todo lo demás viene después, si viene. Me podrán cambiar los gustos acerca de los temas, las composiciones e incluso la forma de pintar, pero no el gusto por la propia pintura.

Dicho esto, se puede ver fácilmente que en mis trabajos subyacen algunas ideas –a veces son más bien intuiciones–, y lo importante es precisamente ese juego entre lo representado y su medio.

¿Que lo representado no prime sobre su medio de representación? ¿Que haya una tensión entre el contenido y la forma que muestre precisamente el carácter tramposo de esta dicotomía? 
Sí, sí, precisamente. De momento, de ese diálogo me interesa el contraste entre la pintura, como un arte consagrado y privilegiado −¡aunque ahora, según algunos, en decadencia!−, y los referentes extraídos de la cultura más marginal y barata, el gusto establecido masivo. En este contraste, el medio de expresión, lo que suele ignorarse, tiene una ascendencia mucho más noble que la forma que está representando, que generalmente es lo destacado, y que aquí no es más que prensa amarilla o pornografía soft.

Es una inversión llamativa. 
No es algo especialmente nuevo, pero creo que en cierta medida nos hace conscientes de los presupuestos con los que vemos la pintura. No es malo mirar un cuadro desde ciertos prejuicios, de hecho es inevitable, pero descubrirlos nos ayuda a pensar en cómo vemos las cosas y, por tanto, en cómo las concebimos.

¿Lees algo que sea relevante para la vertebración estético-filosófica de tu pintura? 
Me sirvo de lecturas sobre estética para profundizar en las ideas que siguen la línea de mis ocurrencias. Es una forma agradable de acabar de entender lo que uno hace. Leo a Sontag, a Barthes, y también siento debilidad por el dandismo y su moral de la superficie. Oscar Wilde es muy inspirador. Pero no me interesa ser una “filósofa del arte”, mi objetivo no es transportar densos conceptos filosóficos mediante la pintura, como podría ser el de otros.

¿Y qué tienes ahora entre manos? 
Me encuentro en un momento de experimentación. Es decir, he estado un poco perdida los últimos meses. Supongo que es una fase del proceso creativo al fin y al cabo, la consecuencia de querer evolucionar. Por suerte, ahora no estoy tan desorientada, y estoy prolongando la serie de mujeres de Amor y vida de un hombre solitario con varias piezas que también se expondrán en Taipei en la segunda mitad del año. Además, estoy pintando unos cuadros de pequeño formato a partir de fotografías caseras de los 70, y otros basados en las ilustraciones descoloridas de una enciclopedia desfasada. Me interesa el efecto de impresión de las fotografías amarilleadas por los años. Con ello no me refiero al efecto empalagoso y torpemente melancólico de los filtros del móvil, sino a, por ejemplo, las fotos descoloridas forradas con plástico que anuncian menús baratos, platos combinados y paellas en los chiringuitos playeros. Ya se sabe, una no puede renunciar a sus raíces.

Esas fotografías tan desafortunadas se encuentran por todas partes. Después de tanto tiempo en un mundo fantástico de imágenes y simulacros, ahora empezamos a estar rodeados de sus restos descoloridos. 
Efectivamente, pero el caso es que esos restos, todas esas imágenes que ahora nos parecen rancias y pasadas de moda, están integradas en nuestra sociedad, forman parte de nosotros. A algunos les parecerá decadente, a mí me parece maravilloso.

Si me permites una última pregunta, ¿piensas dedicarte profesionalmente a la pintura en exclusiva y vivir de ello? No sé si es el colmo de la frivolidad o el sumun del genio romántico. 
Puede ser ambas cosas tanto como puede serlo dedicarse a la ingeniería. No hay nada más ingenuo y desinteresado que los dibujos de un niño. Todos empezamos así y los que continuamos lo hacemos por supuesto desde la total inconsciencia, movidos por instinto ante la satisfacción que nos produce, sin plantearnos siquiera su utilidad o su grandeza. Pero deja que te diga que, mutatis mutandis, un nadador profesional dirá lo mismo de su relación con el agua. Solo más tarde una empieza a entender la naturaleza de la pintura y su papel, aunque también nos hacemos conscientes de su aparente inutilidad para la mayoría de los mortales. Pero ya sabes que todo eso no me preocupa. No tiene nada que ver con la pintura.

“La Akademie der Bildenden Künste de Múnich me ha lanzado a los ásperos brazos del mercado del arte como jamás lo habría hecho ninguna facultad española”

BLANCA AMORÓS

PINTANDO CON
AMORÓS

blanca-gallery

VISUALIZAR GALERÍA DE IMÁGENES

ÚLTIMAS EXPOSICIONES
2015

FIGHTING HEADHUNTERS (JAHRESAUSSTELLUNG ADBK 2015). Akademie der Bildenden Künste München, Alemania.
MUNICH CONTEMPORARY ART. AKI Gallery, Taipéi, Taiwan.
NAZARTE. Biblioteca del Mar, Valencia, España.
GRAPHISCHE WERKE. BLANCA AMORÓS. Café Kosmos, Múnich. Alemania.

“Un buen observador podría disfrutar y aprender contemplando Las Meninas sin conocer ni el nombre de su autor”

BLANCA AMORÓS

DSCF9991_copia

Conoce más sobre Blanca Amorós en su página web oficial

blancaamoros.es

Los comentarios están cerrados.